Transformación de la Conciencia a partir del uso del uso de Ayahuasca en Santiago de Chile

Mar 29, 2018 | Plantas Sagradas

Patricia Ahumada Lira

Patricia Ahumada Lira

Maestra en Biología cultural

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Resumen

Esta investigación buscó conocer la deriva del habitar humano en la vida cotidiana de un grupo de personas después del uso ritual de ayahuasca; brebaje utilizado ampliamente en la Amazonía en el marco de la medicina tradicional. La pregunta que guió este estudio fue ¿Cómo se relaciona la experiencia del uso ritual de ayahuasca con el habitar humano?. Esta investigación fue construida desde un enfoque cualitativo y tiene un carácter  exploratorio. Metodológicamente se trabajó bajo la técnica de focus group con un universo de veinte sujetos; hombres y mujeres adultos de Santiago de Chile, quienes tuvieron al menos una vez en la vida, la experiencia del uso ritual de ayahuasca, durante los últimos tres años. Se realizaron dos reuniones de focus group donde se abrieron espacios de conversación y reflexión; acerca de las motivaciones, reflexiones y transformaciones de su habitar humano en la vida cotidiana, a partir del uso ritual de ayahuasca.  En relación a los resultados obtenidos en esta investigación se pudo concluir que la deriva del uso ritual de ayahuasca en la vida cotidiana de los sujetos del estudio, es el amar. También se concluyó que es el dolor o sufrimiento relacional lo que motivó a los sujetos a recurrir al uso ritual de ayahuasca. Y que el uso ritual de ayahuasca opera como encuentro ortogonal y un conversar liberador que abre la posibilidad a la reflexión. Y que es en ese estado reflexivo donde pudieron observar la matriz-relacional de su existencia humana. Se concluyo además en este estudio, que la visión de mundo de los sujetos resulto cambiada a partir del uso ritual de ayahuasca.

 

Objetivos de la investigación

Objetivo general

Comprender como se relaciona el uso ritual de ayahuasca con el habitar humano en la vida cotidiana de un grupo de veinte sujetos; hombres y mujeres, adultos, de Santiago de Chile y que han tenido al menos una vez en la vida, la experiencia del uso ritual de ayahuasca.

Objetivos específicos

  • Distinguir las motivaciones de los sujetos en torno al uso ritual de ayahuasca
  • Distinguir las conversaciones (lenguaje y emoción) de los sujetos que surgen a partir del uso ritual de ayahuasca.
  • Distinguir la visión de mundo de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca

Pregunta de investigación

¿Cómo se relaciona el uso ritual de ayahuasca con el habitar humano en la vida cotidiana de un grupo de veinte sujetos; hombre y mujeres, adultos de Santiago de Chile y que han tenido al menos una vez en la vida la experiencia del uso ritual de ayahuasca?

Otras preguntas de investigación

  • ¿Cuáles son las conversaciones de los sujetos acerca de sus motivaciones para el uso ritual de ayahuasca?
  • ¿Cuáles son las conversaciones (lenguaje y emoción)  y los haceres de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca en su vida cotidiana?
  • ¿Cuál es la visión de mundo de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca?

 

Marco Teórico Referencial

Biología-Cultural

  • Matriz Biológica-cultural de la existencia humana
  • Biología del conocer
  • Biología del amar
  • Habitar humano
  • Origen de lo humano
  • Lenguaje
  • Emociones
  • El amar
  • Cultura
  • Eras psíquicas de la humanidad
  • Linaje biológico-cultural humano

Visión de Mundo Moderno

  • Una mirada a la visión de mundo occidental:  “El sueño del mundo moderno”
  • La cultura patriarcal-matriarcal y el origen de la violencia

Medicina

  • Medicina científica
  • Medicina tradicional
  • Chamanismo

Ayahuasca

  • Ayahuasca
  • Breve reseña histórica del uso de la ayahuasca
  • Química y neuroquímica de la ayahuasca
  • Ritual de Ayahuasca
  • Efectos de la ayahuasca
  • Usos de la ayahuasca
  • Uso terapéutico de la ayahuasca y sus efectos
  • Seguridad en el uso de la ayahuasca
  • Estatus legal de la ayahuasca

Resumen Marco Metodológico

  • Paradigma de base en el que se inscribe la investigación

Enfoque cualitativo, fenomenológico

  • Caracterización del tipo de diseño a emplear

      De orden exploratorio. Es una aproximación.

       De carácter descriptivo (registro, análisis e interpretación de los relatos)

       Diseño cualitativo emergente

  • Universo de referencia muestral

      Muestra de tipo no probabilística; muestreo de sujetos tipo

  • Categorías de análisis interpretativo

      Unos ritual de ayahuasca – Habitar Humano – Visión de Mundo – Procesos reflexivos

  • Instrumentos y/o técnicas

       Grupo focal o focus group

  • Plan de análisis de los datos

      Análisis de contenido

  • Descripción del trabajo a realizar

 

Algunos Conceptos e Ideas relevantes del Marco Referencial

Biología-Cultural

El concepto de biología-cultural y sus implicancias está en el entendimiento de la biología del conocimiento y la biología del amar que propone Humberto Maturana desde 1960 como modelo de comprensión de lo humano (Dávila, Maturana y Dávila, 2008).

“Todo lo que los seres humanos vivimos lo vivimos en y desde la biología-cultural, ya sea ciencia, arte, religión, tecnología, filosofía o solo el vivir cotidiano en los quehaceres de la conservación del vivir” (Dávila y Maturana, 2008, p. 243).

Biología del conocer

Según señala Alfredo Ruiz (1996) la convergencia interdisciplinaria de las ciencias de la complejidad ha dado como resultado cambios epistemológicos en la relación observador-observado. El aporte de Humberto Maturana Romesín a la nueva propuesta epistemológica es fundamental. Es el primer científico que desde su hacer de biólogo propone que el conocimiento es un fenómeno biológico y que, por tanto, solo puede ser estudiado y conocido como tal. Aún más, su proposición es que la vida misma se entiende como un proceso de conocimiento, el cual le sirve al organismo para adaptarse, para sobrevivir.

Biología del amar

Maturana es el primer científico que desde su hacer como tal, explica el amar desde la biología (Ruiz, 1996). En su propuesta, el amar no es una cualidad o un don, sino que como fenómeno relacional biológico, consiste en las conductas o la clase de conductas a través de las cuales el otro o lo otro, surge como un legítimo otro en la cercanía de la convivencia, en circunstancias en que el otro, o lo otro, puede ser uno mismo. Esto, entendiéndose que la legitimidad del otro se constituye en conductas u operaciones que respetan y aceptan su existencia como es, sin esfuerzo y como un fenómeno del mero convivir. Legitimidad del otro y respeto por él o ella, son dos modos de relación congruentes y complementarios que se implican recíprocamente. El amar es un fenómeno biológico propio del ámbito relacional animal, que en los mamíferos aparece como un aspecto central de la convivencia en la intimidad de la relación materno-infantil en total aceptación corporal. De acuerdo con Maturana, nos enfermamos al vivir un modo de vida que niega sistemáticamente el amar (Dávila y Maturana, 2008).

Habitar humano

El devenir de un ser vivo es siempre un devenir de cambios estructurales congruentes entre ser vivo y medio, que sigue un curso determinado momento a momento en la circunstancia del presente. Ser vivo y medio forman una unidad espontáneamente congruente, una co-deriva, en una continua transformación de su presente desde su presente (Maturana, 1991). Según Humberto Maturana un ser vivo es un sistema autopoiético organizado como una red cerrada de producciones moleculares, en la que las moléculas producidas generan la misma red que las produjo, y especifican su extensión.

La autopoiesis es la manera de existir de un sistema viviente y su manera de ser una entidad autónoma. Como tal, los sistemas vivientes viven tanto como conserven su organización, y todos sus cambios estructurales ocurren con la conservación de su adaptación al medio en el cual ellos existen (Maturana y Varela, 1972).

Origen de lo humano

Posiblemente el origen de la vida se remonta a un sistema viviente con biología que le permite tener un sinfín de transformaciones que van dejando un registro, una memoria, la cual es sometida a la influencia de interacciones específicas del medio en el que se ve inmerso. El aprendizaje que se obtiene es una suerte de espejo afuera/dentro, como lo explica Maturana (2013) en su teoría de la epigénesis. Este señala que junto con la transformación de un organismo, su estructura y la de su medio o nicho en el que se encuentra cambian congruentemente como un proceso inevitable en sus interacciones recurrentes.

Según Dávila y Maturana (2008) para dar cuenta del origen de lo humano, hay que comenzar haciendo referencia hace tres y medio millones de años atrás, en donde comienza a conservarse un modo de vida a través del lenguaje y su entrelazamiento con el emocionar.

El Lenguaje

Para Maturana la existencia y la conservación de la auto-identidad humana es un fenómeno social derivado de la existencia humana en el lenguaje.

El lenguaje para Maturana (2004) “es un flujo de coordinaciones recurrentes de conductas, que se produce a través de la real operación estructural de nuestras interacciones e involucra una dinámica de cambios estructurales en los participantes que sigue un curso en cada uno de ellos, contingente momento tras momento en el flujo de coordinaciones recurrentes de conducta en las cuales participan” (p. 44). De este punto de vista el lenguaje no es un dominio de operación de símbolos.

De esta forma, en la medida en que aprendemos a usar el lenguaje creamos diferentes modos de vivir juntos, según los hechos en los cuales participamos y llegamos a ser en nuestros cuerpos. El resultado es que cuando somos adultos creamos el mundo como una expansión adicional del mundo que creamos cuando niños (Maturana, 2004).

Lenguajear, por lo tanto, es un modo de vivir juntos en el marco de coordinaciones recurrentes de conductas consensuadas. Y es justamente el lenguaje lo que nos torna humanos, existimos como tales en el lenguaje.

Emociones

Las emociones hacen referencia a distintos dominios de acciones posibles en las personas y animales, además de diferentes disposiciones corporales que las constituyen y realizan.

Las palabras que usamos en nuestra cotidianidad para diferenciar las emociones hacen referencia al espacio relacional que se da en nuestro fluir y convivir en todo momento. Todo lo que hacemos y vivimos se da en el fluir emocional sostenido o episódico, de hecho, son las emociones las que guían nuestro vivir relacional, y pueden ser caracterizadas plenamente describiendo las conductas relacionales que implican modos de relacionarse (Dávila y Maturana, 2008).

Las emociones son también las dinámicas corporales, incluyendo aquellas asociadas al sistema nervioso, que están detrás de acciones como tipos de conducta: miedo, agresión, ternura, etc. desde donde se realiza o se recibe un hacer, lo que le da su carácter de acción. No es la razón la que nos lleva a una acción, si no la emoción y no hay acciones humanas sin una emoción que la funde como tal (Maturana, 2011).

Amar

El amar es el fundamento del bien-estar del ser humano, en su vivir y convivir como dinámica relacional. En el amar el otro, la otra, uno mismo o lo otro, surge como legítimo otro en convivencia con uno y es el fundamento del mutuo respeto. Así el amar es la única emoción que amplía la mirada y expande el ver, el oír, el tocar, el sentir y lo hace porque es la única mirada que no antepone un prejuicio, una expectativa, una exigencia, o un deseo, como guía del oír y el mirar en la conducta relacional que se vive (Dávila y Maturana, 2008, p. 205)

El amar es una emoción, un modo de vivir juntos, un tipo o clase de conductas relacionales en los sistemas vivientes. El amar, como aspecto de la realización de nuestra vida animal, es un fenómeno biológico. El amar es la emoción que constituye y conserva la vida social (Maturana, 2004, p. 56).

Humberto Maturana afirma que los seres humanos somos animales amorosos y que nos enfermamos de cuerpo y alma cuando se nos priva de amar, sea la edad que sea. Por lo mismo, es el amor la primera medicina pues es el resultado de nuestra historia evolutiva biológica, tanto en sus aspectos fisiológico como culturales (Maturana, 2004).

Reflexión

La reflexión sólo es posible en el amar porque es lo único que permite soltar las certidumbres que permiten ver sin miedo, sin prejuicios y sin expectativas el presente que se vive. Y es solo en la reflexión que la conciencia sistémica-sistémica de la responsabilidad ética surge y se abre la posibilidad de no quedarnos atrapados en la conservación de una configuración de sentires de desamarnos que no queremos vivir dándonos cuenta en la intimidad de nuestro vivir presente de que somos día a día generadores del mundo que vivimos (Dávila y Maturana, 2008, p. 306).

Cultura

Dávila y Maturana (2008) sostienen que lo que definimos como una cultura es en realidad una red cerrada de conversaciones que se realiza y conserva como un modo de convivir de las personas que la realizan y conservan a su vez al vivirla. Todo lo que como seres humanos vivimos lo hacemos en un vivir cultural que vamos adquiriendo en nuestro convivir en la comunidad cultural que nos acoge desde nuestra aceptación como miembros de ellos. “Lo humano existe y se vive en redes cerradas de conversaciones que determinan instante a instante todo lo que se puede pensar, hacer o sentir en el vivir en ellas” (p. 261).

 

Visión del mundo Moderno

La cultura occidental: “El sueño del mundo moderno”

Vivimos inmersos, de manera consciente e inconsciente, en una cultura centrada en relaciones de dominación y sometimiento al mismo tiempo que de desconfianza y control, de expectativas, exigencias y frustraciones, ambición y discriminación; cultura que genera dolor por no ser visto, por no tener presencia, en un proceso que, por ejemplo, puede dar origen a la autodepreciación como una dinámica que transforma el dolor en sufrimiento, en la conservación de la desconfianza en sí mismo y en el intento de superarlo desde el control (Dávila y Maturana, 2008, p. 262).

Según ambos autores, la cultura como trasfondo del convivir actual es la cultura patriarcal-matriarcal. Es un modo de vivir y no un sexo específico. Según Reisler (1990) esta surge del encuentro violento de dos culturas: una europea, de la zona de los Balcanes, del Danubio y del Egeo, de carácter matrístico, y otra pastora patriarcal, venida de Asia central.

Como se explicó anteriormente, la cultura matrística no está centrada en las jerarquías ni en la guerra, ni en la apropiación ni en la lucha, ni en la diferencia de lo masculino y femenino. No hay diferencia en tumbas de hombre y mujeres, no hay jerarquías. Mientras que la cultura patriarcal que la invade está centrada en la guerra, en la apropiación, en las jerarquías, en la desconfianza y el control, en las relaciones de autoridad.

Algo similar ocurrió en Latinoamérica, según Mignolo (2007) cuando afirmó que en honor a la modernidad y al renacimiento de Europa se impuso el control y la dominación, y no tan solo eso, sino que también la explotación de este “nuevo mundo”. Estas acciones fueron encubiertas por un discurso europeizante llevado a la praxis por medio de la evangelización de los territorios enfocados a la salvación, desarrollo, progreso y bien común ejecutado en el descubrimiento/invención de América, dependiendo del punto de vista. La colonialidad, instaurada desde 1942, que denota la estructura basal y lógica que posee el constructo de plan de control colonial que tienen imperios, disgrega fuertes dentro de territorios poco afables al trato.

Aparece entonces para Mignolo (2007) dentro del relato de los conquistadores, la figura de otro, de los denominados condenados de la tierra o Les damdés de la terre, quienes pre-existían a su llegada y que son sometidos al adoptar los designios de los recién llegados, que imponen sus estándares —los de la modernidad— generando “la herida colonial” de la cual se desprende el racismo y en la que dos paradigmas se encuentran. América se vuelve inseparable de la idea de modernidad, es el gran proyecto en el que se depositan todas las esperanzas del mundo creado por las instituciones europeas, pasando incluso a ser parte del imaginario euro cristiano.

En las relaciones dentro de la era moderna, Mignolo (2007) enunció que todo movimiento se orienta a la búsqueda específica de resultados alcanzables a todo costo, anulando la colaboración mutua y haciendo evidente el dolor que produce la negación del amar. Nos hace buscar elementos que lo representan y, a su vez, lo suplantan a través de conceptos como solidaridad, comprensión y bondad.

En esta cultura no hay amar. La palabra amor se acompaña de adjetivos, como por ejemplo: amor generoso, sincero, entregado, compasivo, etc. “El amar aparece como una irrupción en los momentos de liberación cuando hay una contradicción que amenaza la conservación del vivir biológico, o cuando por alguna circunstancia uno suelta sus certidumbres, amplía la mirada y uno mismo, el otro, la otra o lo otro, aparece visible en su legitimidad donde antes no lo era” (Dávila y Maturana, 2008, p. 264).

El modelo de la sociedad de consumo moderna, es un modelo que está llevando a la humanidad a una catástrofe en todos los planos. El mundo de hoy está en crisis económica, financiera, energética, lo cual tiene al ser humano en una crisis de sentido. Todo esto nos afecta la salud y la calidad de vida, pero lo más importante es la crisis de sentido que nace con el mundo moderno (Bentounes en Alianza Pachamama, 2011).

Frankl (2004) es enfático al respecto: “Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona —su valor y su esperanza, o su falta de ambos— y el estado de su sistema inmunológico, comprenderán cómo la pérdida repentina de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal” (p. 100).

En concordancia, Thomas Berry (1991) dijo que el principal problema de la civilización occidental es que crea y perpetúa una radical separación entre el mundo humano y el mundo natural. Afirma que se le han dado todos los derechos a la ciencia y ninguno al mundo natural. Según Berry, la era industrial se puede definir como un periodo de trance tecnológico, donde la obsesión por el progreso tiene a la humanidad marchando hacia un paraíso indefinido en algún lugar en el futuro, un futuro en el cual se cree se habrá dominado la Tierra y todo lo que hay en ella, sin ninguna clase de límites.

De acuerdo a Dávila y Maturana (2008) los seres humanos vivimos nuestro vivir como si nos hubiésemos separado progresivamente del mundo natural que nos contiene y hace posible en una distancia que las palabras no pueden hacer desaparecer, porque esta distancia ha sido generada por nuestro habitar en ella, en un afán manipulativo y dominador que inevitablemente destruye lo que se quiere comprender. “En algún momento nuestros ancestros encontraron lo divino en la cercanía con el mundo natural, pero esa cercanía también se perdió cuando quisieron dominar a los dioses” (p. 26).

Se podría decir que en el mundo moderno, se está viviendo una suerte de “trance”, aquello que los pueblos indígenas llaman “el sueño del mundo moderno”. Este sueño es nuestra actual visión del mundo, un punto de vista que ni siquiera sabemos que tenemos. Según Lynne Twist (2003) “la crisis que enfrentamos hoy la podemos ver como los resultados no deseados de los supuestos no examinados que impregnan nuestra sociedad industrial, y nuestra propia manera de pensar. Y estas son las razones con las que justificamos lo que hacemos, pensamos y sentimos” (p.18).

Según Carl Anthony, fundador del centro Earth House, la visión mecanicista significó que, en lugar de ver la interconexión entre las cosas, había una manera de analizar aquello con lo que la gente entraba en contacto para luego separarlo. De modo que lo que resultó fue una suerte de visión fragmentada del mundo natural. Y nos quedamos hipnotizados, realmente, con el poder que generó esta tecnología y perdimos la conexión entre nosotros, perdimos nuestra conexión con el misterio del universo (Anthony en Alianza Pachamama, 2001).

En la misma línea, el director ejecutivo de Indigenous Environmental Network, Tom Goldtooth (2001), aseguró: “nosotros usamos una terminología de los indios Lakota de Norteamérica, llamada Mitakuye Oyasin, que significa por todas mis relaciones. Buscamos reconocer que, estamos relacionados con todo: con los animales, los peces, con las plantas, los árboles, los pájaros, hasta con los microorganismos; pues estamos emparentados” (p. 41). Por su parte, un anciano aborigen australiano (yankunytjara), aseguró que: “solo somos cuidadores durante nuestro tiempo en esta tierra, para los hijos de nuestros hijos, los que vendrán después de nosotros. No somos los dueños, somos los cuidadores de la Madre Tierra” (Randall en Alianza Pachamama, 2001, p.42).

Al respecto es importante poner atención a lo que señala Cormac Cullinan (en Alianza Pachamama, 2011), escritor y abogado ambientalista, quien piensa que los pueblos indígenas del mundo tienen un rol importante que jugar en este momento histórico en la vida de la Tierra. Y señaló que es necesario que los ancianos den un paso adelante y expliquen cómo ven las cosas, porque son cosas que se han olvidado. De alguna manera, la sociedad industrializada se ha quedado atrapada en sí misma y no ha sabido apreciar y respetar lo que los pueblos indígenas tienen para ofrecer; su cultura, su medicina, su sabiduría, en fin.

Las culturas indígenas alrededor del mundo tienen leyendas y profecías que identifican esta era que estamos viviendo como un punto de inflexión para la humanidad. Una de esas leyendas que se encuentra en muchos de los pueblos de América es la profecía del águila y el cóndor. Según esta, el águila es el ave que representa a las culturas que han usado la creatividad de la mente y el conocimiento científico para aprovechar las maravillas de la tecnología e incrementar la riqueza material. El cóndor representa a sociedades más orientadas hacia lo espiritual, aquellas culturas que están en contacto profundo con lo sagrado del mundo natural y la interconexión de todas las cosas. Esta leyenda dice que cada quinientos años se inicia un nuevo ciclo. El último ciclo comenzó a finales del 1.400, más o menos la época de Cristóbal Colón. Se predijo que durante este ciclo el águila dominaría, pero que quinientos años después, el ciclo empezaría a cambiar, y sería el tiempo en que el águila y el cóndor vuelen juntos. Esta profecía dice que diferentes pueblos, de diferentes culturas van a unirse con un solo principio: la de vivir en forma cada vez más humana, bajo el respeto a la naturaleza y con un gran respeto entre todos.

Si la gente cree que está separada de los demás y de la naturaleza, entonces puede parecerle lógico usar el mundo natural o a otros seres humanos como un recurso, o simplemente como cosas. La noción errónea de que los seres humanos estamos separados es una parte profunda del relato cultural moderno en que estamos inmersos hasta hoy. Cada grupo ha tenido un relato cultural que contiene algún grado de separación. Lo mismo para los pueblos indígenas, aunque su visión del mundo no hace una separación con la naturaleza, se han enfocado en su grupo específico. Así es que todo el mundo tiene un relato cultural.

No obstante, según Dávila y Maturana (2008) en nuestro habitar primario ancestral surgimos como seres para quienes, aunque existiendo en el lenguajear, todo aparecía en su vivir como un aspecto de su fluir en plena integración espontánea con la naturaleza, sin palabras o nombres que la dividieran. Es más, aún ahora, los dolores y sufrimientos de desarmonía en nuestro vivir que surgen en la fragmentación analítica de la unidad sistémica-sistémica del suceder y ocurrir del existir, pueden desaparecer si queremos que desaparezcan. Y pueden desaparecer, porque habitamos el habitar que habitamos en el suceder de una trama de sentires entrelazados que configuran una matriz inconsciente y consciente de sentires relacionales-operacionales tal, que si la vemos, y sin duda podemos verla desde el reflexionar en el emocionar y en el lenguajear, nos muestran la trama de la configuración de sentires relacionales-recursivos que nos puede liberar de ellos. En efecto y como señalan estos autores:

Sin embargo, una conciencia ética ha comenzado a despertarse en hombres y mujeres alrededor de todo el planeta; y  esta parece surgir desde el camino recorrido por muchas personas, comunidades; algunas actuales, otras ancestrales, que se han orientado hacia el bien-estar que surge de nuestra condición como Homo sapiens-amans amans (García y Muñoz en, Dávila y Maturana, 2008).

 

Conclusiones

Conclusión en relación con el problema de la investigación

De acuerdo con los resultados de esta investigación se concluye que la deriva del uso ritual de ayahuasca en la vida cotidiana del grupo de veinte hombres y mujeres chilenos, sujetos de este estudio, es el amar.

Porque desde la biología-cultural comprendemos que el amar constituye el fundamento del bien-estar en el vivir y convivir como dinámica relacional. Entonces, el amar son las conductas relacionales a través de las cuales el otro, la otra, uno mismo o lo otro, surge como legítimo otro en convivencia con uno, y es el fundamento del mutuo respeto. Así el amar es la única emoción que amplía la mirada y expande el ver, el oír, el tocar, el sentir y lo hace porque es la única mirada que no antepone un prejuicio, una expectativa, una exigencia, o un deseo, como guía del oír y el mirar en la conducta relacional que se vive.

Los resultados mostraron que el uso ritual de ayahuasca opera como un conversar liberador, que desde el fundamento biológico-cultural humano del amar, posibilita reencontrarse con la confianza y el respeto por uno mismo y los demás, desde la autonomía de la acción y la reflexión.

Cabe destacar que lo anterior es posible porque sabemos desde la biología-cultural que lo que guía el vivir de los seres vivos, y de los seres humanos en particular, surge momento a momento y es definido por los deseos y las preferencias a cada instante determinan lo que el ser vivo o el ser humano hace y conserva, o hace y desdeña en su vivir relacional, y no por lo que usualmente llamamos recursos u oportunidades como si estos fuesen recursos u oportunidades en sí. Algo es un recurso o una oportunidad solo si se le quiere o desea.

Conclusión en relación con el objetivo general

Esta investigación se realizó para comprender cómo se relaciona el uso ritual de ayahuasca con el habitar humano en la vida cotidiana de veinte hombres y mujeres chilenos. Al respecto se pudo observar que el uso ritual de ayahuasca operó como un encuentro ortogonal para los sujetos, un recurso u oportunidad donde fue posible que surgiera el amar, que propició a su vez la reflexión del grupo humano y surgió como fundamento reflexivo de su cotidianidad.

Cabe destacar aquí que el uso ritual de ayahuasca operó como un recurso o una oportunidad porque así lo quisieron y desearon los sujetos de este estudio; y no porque el uso ritual de ayahuasca sea un recurso o una oportunidad en sí.

Desde la biología-cultural sabemos que la reflexión solo es posible en el amar porque es lo único que permite soltar las certidumbres que permiten ver sin miedo, sin prejuicios y sin expectativas el presente que se vive. Y es solo en la reflexión que la conciencia sistémica-sistémica de la responsabilidad ética surge y se abre la posibilidad de no quedarnos atrapados en la conservación de una configuración de sentires que no queremos vivir, dándonos cuenta —en la intimidad de nuestro vivir presente— de que somos día a día generadores del mundo que vivimos.

Los resultados de esta investigación revelan que el uso ritual de ayahuasca propicia el cambio de emoción en el amar; y el amar a su vez propicia la reflexión; y la reflexión opera como un conversar liberador para el sujeto en tanto le permite ver la matriz biológica-cultural de su existencia humana y, desde ahí, decidir qué desea conservar en su vida. El efecto liberador del dolor y sufrimiento cultural ocurre cuando se recupera el respeto y amor por sí mismo, desde el silencio reflexivo íntimo del operacional relacional de la biología del conocer y la biología del amar.

En este estudio pudimos observar que los sujetos dieron cuenta de que en la reflexión pudieron ver la matriz-relacional en que se mueven y desde donde realizan, generan y conservan su dolor o sufrimiento de manera consciente o inconsciente como una dimensión de su presente entrelazado con todas las dimensiones de su vivir; como ocurre en el conversar liberador, casi como un poema que se repite bajo distintas formas para no ser olvidado, mezclando su sentido con las distintas circunstancias del presente cambiante continuo que se vive. En el caso del uso ritual de ayahuasca, los sujetos señalan que esto ocurre como una película.

De los resultados de este estudio y la biología-cultural se evidenció que el camino de salida del dolor o sufrimiento relacional, por el que los sujetos acuden al uso ritual de ayahuasca surge como un acto reflexivo-relacional-operacional en el que al soltar en el presente que se vive y convive, la aceptación inconsciente de la legitimidad de la autodepreciación, la devaluación, o la negación, como dimensiones relacionales-operacionales del desamar en que se ha vivido en la cultura patriarcal-matriarcal, se abre o amplía el recuperar el amar y respeto por sí mismo.

Desde la biología-cultural sabemos que un acto reflexivo como este es solo posible cuando la persona que lo realiza está abierta a escuchar, a escucharse y a dar cuenta de su dolor existencial. Cuando es capaz de ver y de darse cuenta de la matriz biológico-cultural que genera, realiza y conserva el nicho psíquico que habita y empieza a aceptar la invitación reflexiva de su propia alma, para ver y sentir por sí misma la generación del caminar liberador que desea.

Finalmente, es el fundamento biológico humano de la autopoiesis molecular que nos da la pista de cómo los seres humanos podemos reflexionar acerca del dolor o sufrimiento relacional, como un modo de vida que nos gatilla reacciones en nuestra estructura, pero que, sin embargo, no las determina, por lo tanto nos muestra la libertad que tenemos para elegir qué queremos conservar en nuestra epigénesis y en nuestra relación con la cultura que habitamos.

 

Conclusiones en relación con los objetivos específicos de la investigación

Distinguir las motivaciones de los sujetos al uso ritual de ayahuasca

Los resultados de este estudio indican que las motivaciones para el uso ritual de ayahuasca fueron en primera instancia la curiosidad y la necesidad de introspección. Sin embargo, lo que impulsó finalmente a los sujetos a tomar la decisión del uso ritual de ayahuasca fue estar viviendo una situación de crisis en sus vidas; dolor o sufrimiento relacional, y querer liberarlo.

Sabemos desde la biología-cultural por una parte que una de las causas que lleva a los seres humanos a la reflexión es la falla en el fluir de sus actos ligados a su mundo cultural, al producirse una interrupción en el acoplamiento estructural en ese dominio. Y por otro lado sabemos que es una necesidad de los seres vivos la conservación (autopoiesis) y la congruencia de él mismo con su medio. Ya que solo en la conservación de su adaptación y su organización, es que el sistema vive.

Por lo tanto, y en relación a las motivaciones de los sujetos del estudio al uso ritual de ayahuasca, podemos concluir que es su propia biología-cultural en la búsqueda del bien-estar la que los motiva a esta experiencia. Por lo tanto la intención final es habitar el bien-estar relacional.

Distinguir las conversaciones (lenguaje y emoción) en torno a la experiencia del uso ritual de ayahuasca

Los resultados de este estudio apuntan a que el uso ritual de ayahuasca propició un cambio en la psiquis de los sujetos hacia el amar y, de esta manera, generó la oportunidad para la reflexión humana. O dicho de otra forma, los sujetos cambiaron su emoción al amar. Siendo el amar la emoción que hizo posible soltar sus certidumbres y permitir ver sin miedo, sin prejuicio y sin expectativas el presente que vivía cada uno al momento del uso ritual de ayahuasca, a través de observar su matriz-relacional.

Sabemos desde la biología-cultural que lo central del fenómeno social humano es que se da en el lenguaje, y lo central del lenguaje es que solo en él se dan la reflexión y la autoconciencia. El lenguaje es el que da al ser humano su dimensión espiritual, justamente en la reflexión, tanto de la autoconciencia como de la conciencia del otro.

Los resultados de este estudio muestran que los procesos reflexivos que facilita el uso ritual de ayahuasca, permitieron a los sujetos de este estudio, poder ver la matriz-biológica cultural de su existencia y desde ahí, poder comprender por qué les pasa lo que les pasa y también poder elegir qué soltar o conservar en su vida; de tal manera que el uso ritual de ayahuasca para estos sujetos fue una experiencia que los condujo a un mayor bien-estar relacional.

Distinguir la visión de mundo de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca

Lo que se pudo observar en este estudio, en relación con la visión de mundo de los participantes, fue que el uso ritual de ayahuasca posibilita la experiencia de la unidad y, entonces derriba el supuesto del mundo moderno de “que estamos separados”. A partir de esta experiencia de la unidad surge la conciencia humana social ética, porque desde el observador que somos se puede ver a sí mismo, y también, ver al otro, la otra y lo otro. Y desde el estado de la psiquis en el amar, los sujetos también pudieron ver que el otro, la otra y lo otro en su vida también les importaba. Porque la esencia biológica humana es el amar, y esto se puede ver y sentir en el reflexionar con el uso ritual de ayahuasca, comprendiendo la matriz-relacional de su existencia humana.

Por lo tanto podemos concluir que la visión de mundo de los sujetos resultó cambiada al derribarse el supuesto no examinado, en que se basa el mundo moderno, de que estamos separados porque fue posible para los sujetos con el uso ritual de la ayahuasca vivir la experiencia de la unidad.

Conclusiones en relación con las preguntas de investigación

¿Cuáles son las conversaciones de los sujetos acerca de qué los motivó para el uso ritual de ayahuasca?

Las conversaciones de los sujetos al respecto tienen que ver con una búsqueda. Reconocen que sienten un motor interno que los impulsa a buscar ayuda y que acuden al uso ritual de ayahuasca, porque confían que esta es una oportunidad para salir del mal-estar y para ir al bien-estar, en una instancia “el uso ritual de ayahuasca” o “la ceremonia”, donde es propicio reflexionar.

Los sujetos señalaron que su mal-estar tenía que ver con estar viviendo una situación de crisis, estancamiento, pena, dolor, depresión, stress, confusión, etc. que resumimos en dolor y sufrimiento relacional, y que quisieron superar, y fue lo que finalmente los movilizó al uso ritual de ayahuasca.

Los sujetos también reconocen que saben que su búsqueda empieza y termina en ellos mismos y que el uso ritual de ayahuasca fue una oportunidad para encontrar sus propias respuestas. Los sujetos buscaban despertar su sanador interno y recobrar su poder personal y, de alguna forma, confiaron en ellos mismos y en la ceremonia, por eso acudieron, y por eso pudo ocurrir todo lo que ocurrió. Por la apertura y la confianza de cada uno, y por la disposición a querer ver, oír y soltar. En síntesis por la voluntad que tuvo cada uno.

¿Cuáles son las conversaciones de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca?

Los resultados de este estudio revelaron que el uso ritual de ayahuasca propició encontrase con diferentes emociones, en distintos momentos de la experiencia, incluso hasta el día del focus group.

Primero les llevó a hacerse conscientes de su estado actual y reconocer la crisis y lo que les pasaba, sintiendo y viendo su pena, tristeza, rabia, miedo, etc., en síntesis su dolor o sufrimiento, por el cual quisieron ir a la ceremonia para el uso ritual de ayahuasca. En el momento que surge la decisión del uso ritual de ayahuasca, se aprecia la presencia de la emoción del amar en los sujetos, porque el amar es la única emoción desde donde se puede abandonar las certidumbres y reflexionar acerca de la matriz biológica-cultural de la existencia humana que sostiene en el vivir cotidiano.

También los sujetos señalaron que durante el uso ritual de ayahuasca en el proceso reflexivo surgieron otras emociones de miedo o de dolor, al ver qué era lo que les dolía. Se observa así, que duele el dolor y esto surge de la negación recursiva del respeto y el amor por sí mismo, y porque se vive en una cultura centrada como la nuestra en relaciones de dominación y sometimiento a la vez que de desconfianza y control.

Por otra parte los sujetos reconocen que también ocurre un suceder conversacional, “reflexión”, que los sujetos al mirar y ver, sin oponer resistencia, se disuelve la red conversaciones que le da origen al dolor y sufrimiento. Aquí es donde los sujetos señalan que surge espontáneamente, sin esfuerzo nuevamente la emoción del amar como un suceder biológico donde es posible la reflexión en el lenguaje y la emoción.

Los resultados mostraron que generalmente después que se produjo el alivio, durante uso ritual de ayahuasca, también cambió el emocionar de los sujetos a la emoción del amar y luego se extendió a toda su matriz biológica-cultural y así, pasaron de estar en la ceremonia en el mal-estar a estar en la ceremonia en el bien estar.

El estudio develó que los sujetos recordaban con mucho cariño su experiencia del uso ritual de ayahuasca, hablar de ella, pensar en ella. Hoy en día reconocen les evoca la emoción del amar matrístico y que este sentir es el que procuran sostener día a día en su vida cotidiana haciéndose responsables por sus pensamientos, palabras y acción, pues la emoción ayuda a que entendimiento entienda que somos arquitectos de nuestro propio destino y somos nosotros los que decidimos momento a momento, con nuestros gustos, deseos y preferencias qué queremos conservar en nuestras vidas.

Es así también, que el evocar ese sentimiento de amar matrístico de la experiencia es lo que los hace volver a querer acudir al uso ritual de ayahuasca cuando sienten que lo necesitan.

Por último, los resultados dan cuenta de que el amar se vuelve el fundamento del habitar humano en la cotidianidad de los sujetos, en el intento de vivir en la coherencia operacional-relacional de la existencia humana en el bien-estar.

¿Cuáles son las conversaciones de los sujetos en torno a la transformación del su habitar en la vida cotidiana, a partir del uso ritual de ayahuasca?

Los resultados de este estudio muestran que los sujetos otorgan una gran importancia en sus vidas a la o las experiencias de uso ritual de ayahuasca por señalarla como un movilizador de transformaciones profundas en sus vidas cotidianas y de transformaciones futuras. Distinguen el estado del bien-estar como un camino: “el camino del corazón”.

Dado que en sus conversaciones los sujetos reconocen que la forma de mirar y estar en el mundo cambió, señalan también que aunque puedan volver a veces a habitar en el mal-estar, esto se vuelve solo transitorio y cada vez por períodos más cortos, con la ayuda de los procesos reflexivos que propicia el uso ritual de ayahuasca en un ambiente matrístico y por supuesto, y con la voluntad de quien emprende este camino. Incluso los resultados muestran que no es necesario el uso ritual de ayahuasca para sentirse bien y habitar en el bien-estar, porque el bien-estar es parte de su vida cotidiana en todo lo que hacen, de sus conversaciones, sus sentires y haceres en el vivir que han elegido estar viviendo día a día. Los sujetos revelaron que les había otorgado una claridad que se sostenía en el tiempo.

La mayoría de los sujetos compartió que a partir de la experiencia del uso ritual de ayahuasca y los procesos reflexivos; el “hacerse responsable” por una parte y por la otra “darse cuenta” para “hacerse cargo”, son conversaciones que los llevaron a cambios en sus haceres y a la forma que hacían sus haceres.

Se observó que el cambio en el emocionar de los sujetos se expande a todas las dimensiones de la matriz biológico-cultural de su existencia humana por lo que los sujetos dan cuenta de transformaciones en sus sentires íntimos.

Se observó que resultó transformador para los sujetos dar sentido a sus vidas en vez de buscar sentido a sus vidas. Y esto señalan se ve reflejado en sus haceres, en la vida cotidiana, especialmente a los que involucraban a otros, porque una nueva conciencia social ética ha emergido en ellos. Además dan cuenta de que es el amar la emoción que más habitan, reconociendo que sus estados más comunes son la apertura, ternura y sensualidad. Así incluso siguen realizando los mismos haceres, pero desde otro lugar, desde un lugar de respeto y más confianza en sí mismo.

Es así que los sujetos reconocen cambios en sus redes conversacionales en los ámbitos de la vida cotidiana que se hacen expansivos a su entorno y a sus relaciones De ahí que experimenten cambios en la relación con otros, dando pie a la aparición de conversaciones de colaboración.

¿Cuál es la visión de mundo de los sujetos a partir del uso ritual de ayahuasca?

La visión de mundo de los sujetos a partir de la experiencia del uso ritual de ayahuasca, se amplía y hasta llevarlo a la sensación de la unidad. Según los resultados de este estudio esto ocurre porque en el reflexionar sistémico-sistémico de su matriz biológico-cultural, los sujetos pueden verse a sí mismos y, también ver al otro, la otra y lo otro, en su mundo y experienciar el sentimiento de unidad con el todo, con el cosmos.

Por lo tanto a partir del uso ritual de ayahuasca se puede decir que los sujetos han despertado del sueño del mundo moderno y han comenzado a salir de esta cultura patriarcal-matriarcal basada en la apropiación y dominación, que cree en una realidad que preexiste a sí mismo y que justifica la violencia y la arrogancia como formas legítimas de estar en el mundo.

En suma, los resultados de este estudio dieron cuenta de sentir en el ritual de ayahuasca y luego en su vida cotidiana, un cambio en su visión de mundo y de la vida, al sentir que la separación y fragmentación, y la soledad que antes percibían eran solo una ilusión. La emoción del amar es la única que nos permite despertar del sueño del mundo moderno y volvernos socialmente éticos y colaboradores.

 

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Patricia Ahumada Lira

Patricia Ahumada Lira

Maestra en Biología Cultural

Patricia Ahumada Lira recibió en 2015 el grado de maestría en Biología-Cultural en la Universidad Mayor de Chile con la tesis “La deriva del habitar humano de veinte hombres y mujeres de Santiago de Chile, a partir del uso ritual de Ayahuasca en su vida cotidiana.” Actualmente finaliza la formación en psicología transpersonal y holotropic brethwork Grof con Stanislav Grof y team Grof ATL. Es certificada como coach ontológico (Newfield, Network), estudió bio-danza con Cecilia Toro y con Pedro Labbe. Ha recibido instrucción chamánica para el uso ritual de medicina y rituales de la medicina tradicional de las Américas. Es Directora de la Escula Humana. Ha apoyado la defensa legal del caso de Rumi con ayahuasca en Chile. Es consultora en gestión de transformación cultural. Facilita círculos de conversación, meditación activa y taller de conversaciones.