Los hongos y las pugnas por la “verdad absoluta” en Huautla de Jimenez, Oaxaca

Mar 29, 2018 | Plantas Sagradas

Osiris García Cerqueda

Osiris García Cerqueda

Maestro en Historia

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A manera de introducción

Una de las grandes características de los mazatecos es su sentido de memoria histórica basada en lo heredado por  sus viejos (chjota chjinga). El uso medicinal y ritual de los hongos forman parte de esta tradición que, al paso del tiempo, han experimentado múltiples transformaciones en su interpretación simbólica.

Tras el reconocimiento mundial de María Sabina después de los años cincuenta, investigadores y curiosos arribaron a la mazateca en búsqueda de comprensión científica y espiritual de los hongos “alucinógenos”.

En este proceso, las prácticas rituales mazatecas experimentaron rupturas de corte social ya que se abrió la posibilidad de compartir el conocimiento sagrado de “sus santitos” con los extranjeros, intensificando con ello conflictos internos ya existentes.

Estas luchas perviven y se nutren del reconocimiento o desacreditación social entre quienes se considera,  proporcionan con mayor o menor veracidad información de la cultura mazateca a los fuereños. Una “verdad” que puede representar lo heredado por los “viejos” que se reconfigura constantemente desde y para los mazatecos, o bien, ser un discurso construido meramente para el consumo del extranjero. Aunado a esto, se vinculan conflictos de carácter político y personal que intensifican las tensiones en la búsqueda de la administración de la cultura.  

En suma, la presente ponencia pretende marcar el inicio de un estudio que busca ahondar en los procesos que generan dichas pugnas entre mazatecos así como historizar brevemente su origen; además de analizar las fracturas en las dinámicas de convivencia cotidiana entre los indígenas de la mazateca alta de Oaxaca, específicamente de Huautla de Jiménez.

Así pues, la premisa central radica en cómo a partir de la comercialización de hongos en la década de 1960 se creó un sector que fortaleció dicha práctica, sumamente perceptible en la actualidad, desde la que se gestan luchas internas por el dominio de un mercado cultural que objetiviza y monetiza los elementos sagrados de los mazatecos, siendo estos los hongos y sus rituales.

En este viraje de significados de lo sagrado a lo comercial la noción de “la verdad” cobra suma importancia, ya que si no existe convencimiento del mazateco hacia el turista, el “bisne” (como se dice coloquialmente en Huautla) no se lleva a cabo, traduciéndose esto en la pérdida de un ingreso económico y beneficios personales o familiares que de ahí se desprendan.

Aunado a ello, se generan tensiones entre paisanos debido al interés particular de captar mayor cantidad de turistas, ya sea para venderles hongos, ofrecerles una cabaña, platicarles sobre la historia de Huautla o en situaciones extremas, inventar significados sobre lo que quizá no se tiene claro o no existe explicación dentro de la cultura mazateca.

En un primer momento, realizo un seguimiento histórico de los orígenes de esta coyuntura social y cultural en la región, que ha tenido una continuidad histórica hasta el presente.

En un segundo momento, llevo a cabo una serie de análisis respecto a cómo estas luchas han configurado nuevas identidades basadas en el comercio de sus hongos sagrados; así mismo, de cómo la creación de identidades desde afuera ha conllevado a la creación de estereotipos de los mazatecos no sólo para los extranjeros sino para la comunidad misma.

La comercialización de los honguitos: una coyuntura en la “tradición”

Tal como lo he mencionado, en este primer momento llevo a cabo un rastreo histórico que nos sitúa en la década de 1960 (no obviando las relaciones regionales culturales y económicas existentes en diversas etapas de su historia), cuando de forma posterior a la publicación de Wasson en Life sobre su experiencia con los hongos y la guía de María Sabina, se dio una comercialización de los hongos y sus rituales hacia afuera de la comunidad.

Este acontecimiento provocó que tanto Sabina como Wasson, fueran considerados irrespetuosos e infractores de las normas culturales mazatecas. Ella por haber accedido a revelar lo sagrado de los mazatecos y él, por haber dado a conocer al mundo estos secretos considerados como “ancestrales”.

Ante esto, considero que la culpa no es de Sabina ni de Wasson; ambas fueron personas que, de acuerdo a sus intereses y/o necesidades, tomaron decisiones de forma voluntaria. Fue quizá este el momento que revolucionó científicamente la forma en que eran considerados y estudiados estos enteógenos y sus rituales, porque como lo plantea el antropólogo Julio Glockner, fue Wasson quien “puso en contacto a dos mundos que vivían de espaldas: el de la ciencia y el de los chamanes mazatecos”.

La invasión extranjera que precedió la publicación de María Sabina y de los hongos en Life no fue casual. Coincidió con una hastiedad juvenil hacia un mundo de guerras y alienación, en las búsquedas por el significado de la vida, la libertad de “ser” fuera de lo establecido por la moral y las tradiciones que anticipaban el futuro como una mera reproducción del capitalismo.

Y así llegaron los hippies y xipitecas (como denominó Enrique Marroquín a los hippies mexicanos) a la mazateca, y con ello se marcó el inicio de un proceso de comercialización masiva de los hongos y del ritual, de las cabañas y todo aquello que desde ese momento se ha considerado como representativo de los mazatecos.

En este proceso existieron perspectivas internas que manifestaron aceptación a la comercialización y consumo de los hongos por los extranjeros, y cuyo análisis nos permite visualizar la creación de nuevas identidades que en una especie de “campo de fuerza”, luchan por autonombrarse herederas de la tradición ancestral mazateca, entiéndanse estos conflictos como “pugnas por la verdad”.

Para ello, establezco como punto de partida algo sumamente cotidiano en la mazateca que representa claramente el proceso que se pretende analizar y son que frases que comúnmente se mencionan a los fuereños interesados en los hongos y sus rituales, las cuales cito a continuación:

Vente, platicamos de los honguitos allá en mi casa. ¿ya fuiste con alguien más? ¿Qué te dijeron de los hongos? No, no es cierto lo que te dijeron. Nada mas así dicen porque no saben. Nosotros si sabemos. No saben cómo se hace de verdad. Ahí no saben, nadamas te dijeron puras mentiras. Aquí hemos atendido a muchas personas famosas. Te cobraron caro, aquí es más barato pero es lo original, o contrariamente, cobramos caro porque es lo original. Aquí se hace igual de como lo hacía María Sabina, como lo hacían nuestros viejos. Un conocido le hizo la ceremonia a Bob Dylan y John Lennon, entre otras más.

Estas aseveraciones nos permiten visualizar que el significado atribuido a los hongos por un sector económico regional, ha dado un salto de lo medicinal-ritual a lo comercial, es decir, antes de la sanación se posiciona la negociación.

En estas negociaciones económicas se genera un discurso que bien puede manifestar la tradición de los “viejos” (como cotidianamente lo enuncian los mazatecos), o ser una construcción contemporánea que responde al interés del extranjero que paga por ello y que riesgosamente, fortalece a los charlatanes.

Así mismo es una práctica que conduce a un “capitalismo regional” que se nutre de esta competencia del mercado cultural y que intensifica las tensiones entre familias e individuos a causa de la tierra y el agua, la producción del café, la explotación del campesinado y la política partidista. Es pues, una forma de capitalización no sólo del trabajo del chamán, sino de un elemento sagrado que pierde esa condición al otorgársele un valor económico.

Ante ello surge la siguiente interrogante ¿ha sido ésta una práctica de reproducción en toda la población mazateca? De forma inmediata la respuesta es negativa. Caer en generalizaciones sería dar por sentado que ha existido un consenso de dicha comercialización en todos los sectores, sin la objeción ni la resistencia que ofrece el acto de memoria aún visible en quienes no viven del comercio de hongos y de sus rituales.

Así pues, las pugnas y relaciones contenciosas se crean entre aquellos que han comprendido que a través de este comercio se puede generar riqueza y que más allá de sólo permanecer en el campo de lo vecinal, se vinculan con la política partidista regional que mediante la obtención de cargos públicos busca monopolizar los significados de la cultura mazateca, es decir, ésta sólo es válida si parte del grupo político con mayor dominio regional. Con estas situaciones, como dicen –decimos- los mazatecos, “crecen las envidias”.

Más allá de juzgar esto como bueno o malo, nos conduce a profundizar en cómo el proceso de alienación y cosificación capitalista nos alcanza a todos, y de cómo entorno a ello pudieran existir formas de impugnación, negociación o consenso hacia las relaciones sociales verticales.

Enunciado ello, marco inicio al segundo momento en el que planteo cómo el proceso de comercialización de los hongos conlleva a la creación de identidades étnicas en pro del comercio y de las exigencias del extranjero. Es el resquebrajamiento de “la tradición archivada en la memoria colectiva” (retomando el enunciado de Aquiles Chihu Amparán) que se inició justamente en los sesenta y que, actualmente, permite visualizar dinámicas culturales y económicas en las que los mazatecos que comercian los hongos justifican este actuar.  

La aceptación de esta comercialización y su reproducción marcan una ruptura en la memoria y la experiencia que practican aquellos distanciados del comercio de hongos y que, sin mayor abstención, deciden continuar con sus vidas manteniendo en  privado lo heredado por sus “viejos” que también se va reconfigurando, pero a una aceleración y compresión del tiempo-espacio mucho menor que en un proceso intensificado de alienación.

Por lo que es común que cuando la información se torna circular o redundante, se busque en comunidades fuera de Huautla a “sabios” que aún “cobren barato” y que presenten saberes novedosos para el extranjero.

El comercio de hongos y las pugnas por la verdad han creado un estereotipo del indígena mazateco que se resume en comer hongos, vestir ropa “típica” y hablar de María Sabina; una imagen que no sólo se queda en la mentalidad de los fuereños, sino que también se introyecta en el actuar de los mismos mazatecos.

Durante mi trabajo de campo en la mazateca me percaté de esta problemática al charlar con Marcos, quien nació y ha vivido toda su vida en la población de Huautla, y que al comentarle mis intereses de estudio sobre la región, me comentó:

Pues no le veo sentido a eso de investigar nuestra costumbre porque ya lo sabemos todo y es lo que les gusta a los turistas (sic), eso de los hongos, de María Sabina, de John Lennon (sic) ¿si sabías no? Que aquí venían los aztecas a prepararse para la guerra (sic) Hasta el tri compuso una canción, ya está todo pues…(sic)

En este comentario podemos identificar que, antes de la evocación de  la memoria y la experiencia de los “viejos”, se antepone el gusto y el interés de los turistas, de “lo que a ellos les gusta escuchar” y no lo que precisamente parte de lo que íntimamente se practica.  

Aunado a ello, existe una historia de los mazatecos “construida desde afuera” y que, independientemente de contar con fundamentos históricos, es reproducida como absoluta y verdadera por los mismos pobladores en respuesta al interés del visitante.

Así mismo, durante varios periodos de trabajo de campo me he encontrado con una diversidad de informaciones de este tipo. Siempre novedosas y curiosas entre las que destaca la de un visitante del distrito federal que juraba y aseguraba que María Sabina, en una especie de aquelarre, recibió sus conocimientos una noche de lluvia y relámpagos en el cerro de la Adoración. Unos días después, un paisano repetía lo mismo a unos turistas franceses que maravillados le pagaron alrededor de mil pesos por un día de paseo. En Huautla uno siempre encuentra lo que busca. A esta situación se suma la promoción de un tour que casualmente hallé en una red social, el cual ofrecía el viaje de Ciudad de México a Huautla. Decía así:

Un viaje a la cima de las montañas y al interior de tu espíritu […].

Itinerario. Viernes por la noche: (9 pm) Salida del DF a Huautla, desde la terminal de autobuses TAPO. Sábado. Desayuno. 9am. Paseo por el Cerro de Adoración […].2 pm. Visita a la cascada. 3 p.m. Regreso a Huautla. 4 p.m. Comida. 5 p. m. Preparación para la Ceremonia. 9 p.m. Ceremonia Chamánica

Domingo. Regreso a México D.F. El autobús sale de Huautla a las 11:30 am y llega a México DF a las 9 pm. […] Costo Ceremonia: $2000 por persona. (Incluye medicina).

En este mismo promocional se especificaba que el organizador del viaje, no mazateco, sería el guía en el ritual con hongos.

Replanteo que más allá de polarizar entre bueno o malo, habría que visibilizar lo invisibilizado de estas prácticas que nos conducen a analizar el cómo las políticas neoliberales se encuentran en constante desarrollo en los pueblos indígenas, ya no buscando su integración mediante una política indigenista, sino a través de la folclorización y consecuentemente la comercialización de sus símbolos sagrados, así como en la  homogenización de sus identidades.

Para finalizar quisiera plantear que dentro de la comunidad y despojado de las categorías que le representan ante “el otro”, el mazateco “sólo es”; por lo que no hay más verdad que aquella que se da en el proceso de la sanación con “los santitos”, mediante la revelación; diferente a la que se genera entre la relación indígena mazateco y turista.

Algunos mazatecos alejados de este “comercio cultural”, piensan que hay muchos rituales y muchas interpretaciones, infinitas si así lo queremos ver, de estos elementos sagrados, alejadas de la presión que las relaciones económicas establecen, porque como muchos chamanes aún lo expresan: antes del dinero se sitúa la sanación.

Estas pugnas por la verdad -cuyo objetivo es meramente económico- son riesgosas ya que atentan contra las dinámicas de convivencia cotidiana de la comunidad, a pesar de que el turismo sólo incrementa en los meses de mayo, junio y julio; al mismo tiempo que transgreden las normas culturales de los mazatecos al ser ellos mismos quienes las violentan al momento de comercializar los hongos.

A manera de cierre, se espera que el presente trabajo de pie a reflexionar sobre un problema que no es particular de la mazateca alta, y que se asimila a procesos como la comercialización de la ayahuasca en sudamérica y el peyote en el norte de México, sólo por mencionar dos ejemplos, que más allá de reivindicar las tradiciones indígenas, las posicionan en un estado de vulnerabilidad ante un proceso de cosificación y alienación cuyo fin único es la reproducción del capital.

 

Bibliografía

Chihu Amparán, Aquiles (Coord.), Sociología de la identidad, México, Porrúa-UAM, 2002.

Glockner, Julio, La realidad alterada, México, Debate, 2006.

Marroquín, Enrique, La contracultura como protesta, México, Cuadernos de Joaquín Mortiz, 1975.

Roseberry, William, Antropologías e historias. Ensayos sobre cultura, historia y economía política, México, Colegio de Michoacán, 2014.

Wasson, Robert. G., El hongo maravilloso Teonanacatl, México, Fondo de Cultura Económica, 1983.

Osiris García Cerqueda

Osiris García Cerqueda

Maestro en Historia

Osiris García Cerqueda es originario de Huautla de Jiménez, Barrio de la Cruz, Oaxaca. Licenciado en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y maestro en Historia por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la misma institución universitaria. Se ha dedicado al estudio y reconstrucción de la historia contemporánea de comunidades de la mazateca alta de Oaxaca, mediante el uso de la historia oral y recolección de fuentes documentales, así mismo, al estudio y análisis de las manifestaciones rituales y simbólicas de los mazatecos. Ha participado en diversos congresos como ponente con temas de historia del indigenismo en México, uso de enteógenos entre los mazatecos e historia contemporánea de Huautla de Jiménez, Oaxaca. Entre sus publicaciones se encuentra la revista independiente “Mirador Mazateco” (2010 a la fecha), y el libro “Huautla, tierra de magia, de hongos… y hippies” (BUAP-2014). Actualmente se desempeña como docente a nivel medio superior y como estudiante del doctorado en Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.