Hablemos de híkuri: un diálogo entre la cosmogonía wixárika y el abuso del peyote

Feb 20, 2018 | Plantas Sagradas

Pedro Nájera Quezada

Pedro Nájera Quezada

Ingeniero Agroecólogo

Leer Bio

Hablemos de híkuri: origen y objetivo del proyecto
Hablemos de híkuri es un proyecto que se consolidó bajo el objetivo de generar espacios de diálogo, en torno al híkuri (Lophophora williamsii o peyote), con la finalidad de dar consideraciones y reflexiones, sobre el uso y consumo de la cactácea, como a algunas propuestas para su cuidado y aprovechamiento.

Esto a raíz de la inquietud suscitada por parte de Lisbeth Bonilla (joven wixárika, originaria de la comunidad de Tateikie, San Andrés Cohamiata, Mezquitic, Jalisco). Quien, tras peregrinar en los años 2015 y 2017, se pudo percatar de una posible disminución de la población del híkuri, en Wirikuta; bajo la comparación de que el esfuerzo invertido para su encuentro había sido mayor en la segunda peregrinación, respecto a la primera peregrinación.

Percepción que se vio respaldada, tras conversar con familiares cercanos, quienes participaron en peregrinaciones de antaño (las cuales incluso eran realizadas a pie), que testimoniaron un aumento en las distancias recorridas para la caza, o recolección, en años más recientes que décadas atrás.

Por lo que apoyándose en Natanahel Salvador, joven Wixárika de la misma comunidad, y estudiante de posgrado en Ciencia y Tecnología Ambiental de la UAQ; se dio a la tarea de invitar a otros jóvenes wixáritaari y mestizos, que guardan interés en relación con el cuidado y protección de la cactácea, como en el emprendimiento de un nuevo proyecto, que atendiera dicha cuestión, cuya metodología sería el diálogo y la puesta en la mesa de la problemática en cuestión: el abuso del híkuri.

¿Por qué es importante hablar de híkuri?
Para el pueblo wixárika es la planta más sagrada que tienen. Le llaman flor de cinco colores, con relación a los cinco colores del maíz. Es pilar fundamental de su cultura, tal como lo expresa un anciano de la comunidad de San Andrés Cohamiata:

Es el gran maestro que nos va guiando, a través de él nos conocemos a nosotros mismos, nos conectamos con la naturaleza y dioses. El híkuri se manifiesta en la voz del kauyumari para decir que debemos hacer, a quién hay que recordar y venerar. Nos une con nuestro pasado, familia y pareja. En él aprendemos el arte, los cantos, las ceremonias, las ofrendas que realizamos. Siempre ha estado para guiarnos, a recordarnos quienes somos, quienes debemos ser siempre.”

Para Doña Trini, una señora con gran trayectoria como jicarera, quien nos compartió de su persona en diciembre, el híkuri es una maestra que enseña y da sabiduría, que merece respeto en su consumo.

“Antes el gobierno nos veía como unos animalitos; actualmente se ha reconocido al pueblo wixárika por su cultura y sus peregrinaciones las cuales traen a la lluvia y nos libran de tanta enfermedad es por eso que se tiene que cuidar a Wirikuta y al híkuri”.

La primera vez que peregrinó en el año de 1982, se le dio el don de recolectar 30 cabezas. La segunda vez que peregrinó no encontró ninguno; la siguiente noche tuvo un sueño donde se le reveló el por qué no encontró peyote, le pidió al hikuri que al menos le diera la suerte de encontrar 4 o 5 aunque no sean para ella; en el siguiente día encontró 20.

Doña Trini conserva híkuri de su primera peregrinación, incluso ya le han dado algunos retoños al igual que muchos habitantes de la comunidad. Ella nos platica que desde niña ha consumido híkuri, pero nunca le han dicho como es la mejor manera de hacer el corte. Comenta que su padre para ir a Wirikuta duraba más de un mes y medio, muchos se iban caminando, algunos tomaban un raite o viajaban en tren. La única comida que llevaban eran tostadas tradicionales. Para transportar el híkuri utilizaban kiriwa para que no se maltratara el peyote fresco, una parte del peyote recolectado era deshidratada para aligerar la carga.

El diálogo: experiencia en diciembre 2017
Se decidió realizar del 20 al 25 de diciembre del 2017, espacios de diálogo constructivo sobre el híkuri, con la participación de jicareros, jóvenes wixáritaari y autoridades tradicionales de la comunidad. Estos conversatorios se realizaron en la comunidad de San Andrés, y en las localidades de Cohamiata y La Laguna, pertenecientes a la misma comunidad.

La dinámica consistió en generar espacios para una interacción confiable entre la comunidad y los habitantes, donde se presentó un contexto socio-histórico, legal, y biológico del híkuri, así como avances de un estudio sobre la pérdida de poblaciones de peyote en el centro-sur del desierto de Chihuahua; en éste espacio se propició que los wixáritaari compartieran su conocimiento sobre el híkuri. De estas actividades se realizó un registro de las recomendaciones, enseñanzas e historias de los wixáritaari que participaron, además se creó la propuesta para la formación de un “plan de manejo biocultural no comercial” para la reforestación y cuidado de hikuri que fue aceptado por la comunidad. Los mismos wixáritaari decidieron que esta propuesta fuera presentada en la asamblea general de San Andrés Cohamiata el 13 y 14 de enero del 2018, con presencia de más de 500 comuneros, donde se obtuvo el apoyo de la comunidad y el aval firmado y sellado por las autoridades tanto gubernamentales, como tradicionales.

Para poder llevar a cabo este proyecto se tuvo que pedir permiso a la comunidad en una asamblea general, dando a conocer el propósito del proyecto; las autoridades permitieron se realizaran las actividades de diciembre, con el compromiso de estar dando reportes a las autoridades o a la asamblea comunal. Se nos recomendó que tuviéramos en primer lugar el conocimiento wixárika y el respeto hacia los pueblos. Además de buscar a las personas clave como autoridades tradicionales, jicareros y especialistas en el tema que nos pudieran brindar información verídica y su respaldo.

Fue una experiencia muy enriquecedora ya que recabamos comentarios y reflexiones muy importantes sobre el híkuri; varias personas nos comentaron que antes era común ver mucho híkuri en el lugar sagrado de kauyumarie; en la actualidad hay que caminar más de un kilómetro para encontrarlo.

Varias pláticas con los comuneros coincidieron que en la actualidad los peregrinos tienen muchas dificultades durante la cacería de hikuri, aproximadamente duran tres o cuatro días para completar lo que tienen que llevar a sus destinos, para la familia y la gente que los esperan.

Francisco López comenta que gracias al peyote se dan a conocer que el wixárika tiene su costumbre en Wirikuta. Pero se ha dado cuenta que muchos teiwarixi (mestizos) van seguido a Wirikuta e incluso ya se visten como wixáritaari. Algunos lo hacen con respeto y algunos lo únicamente por la experiencia que provoca el consumir hikuri.

En general, con las pláticas hechas la mayoría coincide que hay una disminución de la población de hikuri. Esto sumado a los problemas ya conocidos como la minería, los invernaderos y el gran número creciente de consumidores ajenos a la cultura wixárika.

Como se menciona al principio, el objetivo del equipo Hablemos de Hikuri fue realizar espacios de diálogos en la comunidad de San Andrés, Cohamiata, para intercambiar conocimiento sobre el hikuri y en conjunto poner sobre la mesa la situación actual de la planta para buscar una solución real y fuera de subjetividades. El único interés que tenemos es generar que haya una concientización sobre el hikuri. Como se nos recomendó, primero escuchar la opinión de los wixáritaari de Tateikie.

Reflexiones, propuestas y recomendaciones
Se tiene una gran preocupación por el futuro de la planta bajo un contexto donde hay una gran extracción del hikuri por los neoindigenas, peyoteros, new-agers y los propios wixáritaari. Esto sumado a la propuesta de su legalización para uso terapéutico y recreativo. Colocando esta planta sagrada en un juego de oferta y demanda, sin tener una preocupación por su reforestación y respeto.

Entre las reflexiones más destacadas de los conversatorios fue el de una mujer de Tateikie: “¿Qué será de nosotros cuando vayamos a Wirikuta y no encontremos tutuu (flor)? ¿Bastara con las ceremonias de agradecimientos o hay que hacer algo más para devolver un poco de lo que el hikuri nos ha entregado?”.

Otra reflexión interesante fue la de uno de los guardianes de los sitios sagrados, Don Epifanio Gonzales de la Cruz, quien mencionó su preocupación al escuchar la intención por legalizar el consumo de peyote, pues al hacerlo “entones los ejidatarios les venderían el peyote a quien fuera, incluso a los mismos peregrinos wixaritari” y se verían en graves aprietos para sustentar sus ceremonias.

Por lo que se llegó a la conclusión de que se tiene que generar un “Plan de Manejo Biocultural no comercial” para el cuidado, la reforestación y el aprovechamiento ceremonial del hikuri por parte de la nación Wixárika misma y así predicar con el ejemplo; esto con la ayuda de un equipo interdisciplinario de especialistas e interesados en el tema, con el apoyo de las comunidades indígenas y mestizas (habitantes de Wirikuta) y sobre todo la guía del consejo de jicareros y la apropiación entera y permanente del proyecto por parte de los integrantes de la nación wixarika para facilitar la ejecución del mismo por ellos mismos y así evitar contravenir las disposiciones legales que lo protegen, si no, al contrario, promover su continuidad o endurecimiento, como: integración en un estado de conservación de especies de la NOM059 SEMARNAT2010 más elevado, de (Pr)= protección especial, a (P) en peligro de extinción, mayor control para evitar el saqueo de especies, la canalización del hikuri decomisado y removido por obras de infraestructura para los proyectos de restauración y conservación de poblaciones de hikuri y, la liberación de ésta para investigaciones científicas.

La idea es de continuar con espacios dialogo donde se reflexione y concientice del hikuri promoviendo técnicas para una correcta extracción y corte del hikuri en Wirikuta; para así poder tener una regeneración de las yemas y que se forme nuevamente el tallo o cabeza de peyote. También, de la recuperación de las semillas de todas las cabezas de peyote cortadas para fines rituales, para que con éstas se pueda realizar su germinación, cultivo y manejo en el proyecto que se está desarrollando para crear planes de manejo bioculturales no comerciales con fines rituales exclusivamente.

Como equipo interdisciplinario creemos en la forma de fusionar dos conocimientos, así es como se está trabajando con la comunidad mediante la combinación del conocimiento wixárika y teiwari (representado en las ciencias).

Conclusiones:
Finalmente, todo esto es por una planta más antigua que el humano mismo y que por éste es a la nación en general, pues se trata de una planta casi endémica de México, que forma parte de su gran biodiversidad y que es representativa del desierto de chihuahua, del país entero y, del gran conocimiento ancestral biocultural que de ser sustentable su aprovechamiento pudiera ser para el mundo entero. Lo que se busca con éste “plan de manejo biocultural no comercial con fines rituales” es dar una pauta y un ejemplo para que los demás usuarios del hikuri que buscan enaltecer su conciencia, puedan hacerlo de manera sustentable sin poner inconscientemente en peligro a una especie silvestre.

 

Pedro Nájera Quezada

Pedro Nájera Quezada

Ingeniero Agroecólogo

Pedro Nájera Quezada es originario de San Luis Potosí, México. Es ingeniero agroecólogo por la  Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), ha trabajado en diversos proyectos y programas como el monitoreo de águila real para el PROCER, en estudios de fauna y flora para diversas ANP de la CONANP, así mismo ha ejercido como consultor voluntario en la PROFEPA, SEDARH y SEMARNAT. Ha impartido más de 100 talleres o clases con diversas temáticas ambientales, desde producción orgánica, manejo de residuos, ecología de poblaciones y comunidades, botánica, zoología, etc. Ha publicado más de 20 artículos científicos y de divulgación. Actualmente trabaja para la UASLP y el CIQA como ejecutor de proyectos y, en la CONABIO como tutor de la plataforma NaturaLista para los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí.