Las culturas de un cactus sagrado

Feb 19, 2018 | Cultura

David Velázquez Romo

David Velázquez Romo

Promotor cultural

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Los grupos humanos definieron sus diversidades hace miles de años, atreves del uso de lenguajes diferentes, de conformaciones de hábitat distintos que marcaron sus diferencias primero de carácter bio- geográfico , posteriormente de construcción cultural y por ultimo civilizatorio cuando un desarrollo cultural llego a influir en otros por sus características de crecimiento en centros urbanos de influencia, pero que paso con los grupos que durante milenios se quedaron en una etapa de nomadismo o sedentarismo temporal en grandes extensiones de tierra, tal es el caso de los grupos que habitaron la gran extensión del llamado Desierto Chihuahuense, tómese en cuenta que la palabra misma de desierto que los Europeos impusieron como concepto descriptivo a regiones del mundo donde para sus procesos civilizatorios occidentales las zonas donde aparentemente no existía “nada” en su percepción del mundo eurocéntrica eran considerados como desiertos o lugares a donde había que llevar la “civilización” y poblarlos en la fe cristiana y apropiarse de sus inmensos espacios y lo que en ellos existiese. Muy al contrario de estas formas colonialistas de ver y entender el mundo desde una óptica no solo eurocentrista, si no antropocéntrica donde los reinos minerales, vegetales y animales son solo extensiones del propio dominio humano y de su apropiación para su explotación y generación de riqueza principio del actual capitalismo.

Pues bien, en contraposición a esta lógica se encontraban las tribus nómadas de los desiertos y los nómadas del desierto chihuahuense que se desplazaban en su basto territorio de 630,000 km2, en esta inmensidad territorial que hoy se extiende desde Arizona, Nuevo México y Sur de Texas en los EUA y en México por Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro, en esta inmensidad de territorio existieron y existen diversos grupos humanos que aproximadamente poblaron este ecosistema desde hace 8000 años desde entonces este territorio ha estado poblado por una diversidad de tribus nómadas y algunas culturas sedentarias para darnos una idea de los grupos que habitaron esta territorialidad tenemos a los Jonaces, Copuces Guamares, Oto-pames, Zacatecos Huachichiles, Cazcanes, Irritillas, Conchos, Tepehuanos y Tarahumaras, del lado sur del Rio Grande o Bravo, y del Lado Norte compartiendo territorio y recordando que 500 años atrás no existieron las fronteras políticas solo las que el propio ecosistema marcaba, así imaginemos grupos nómadas desplazándose de Norte a Sur y de Sur a Norte como los Chiricahuas, los Comanches, los Lipan y Mezcalero Apache, Coahuiltecos y Carrizos come crudo, todos estos grupos tuvieron un profundo conocimiento del eco hábitat en el que se desarrollaron y supieron aprovechar las bondades de la tierra del ecosistema del semidesierto de matorrales y cactáceas, estas especies de plantas habitantes de las zonas áridas fueron aprovechadas de diversas maneras como alimento, casa, y herramientas, ya que de ellas se sacan fibras que tuvieron múltiples usos; Dentro de estas plantas cactáceas se encuentran también algunas que poseen sustancias psicotrópicas que alteran los estados de percepción y que cuando fueron descubiertas hace mas de 5000 años por estos grupos, principalmente por los que habitaban donde abundaban estas cactáceas del género de las suculentas probablemente fueron los Huachichiles, los Zacatecos, los Coahuiltecos y los Tamaulipecan Carrizo los que utilizaron por primera vez el cactus del Peyote (Lophophora Williamsi), son muy pocos los vestigios y testimonios de tipo arqueológico que hasta la fecha se han localizado que muestren la utilización del peyote por estos grupos de la Gran Chichimeca y otros más del basto desierto chihuahuense , dentro de los pocos vestigios tenemos; Las pinturas rupestres localizadas en la zona del Rio Pecos con unos 4000 años de antigüedad y donde también se localizaron restos de peyotes, las pinturas hacen referencia al Hombre-Venado y a la cacería ritual asociada al consumo ritual del sagrado cactus.

Esta asociación simbólica del Pueblo como vemos fue parte de un rito ancestral relacionado con la cacería del Venado con el Peyote y tiene sus primeras representaciones en las pinturas de estas cuevas que hoy continúan recreando los Wirrarikas o Huicholes en su caminata sagrada a la Tierra Mágica del Peyote Wirikuta, donde crece el sagrado cactus, esta milenaria asociación tiene que ver con dos hechos primordiales de los cazadores y recolectores, primero la búsqueda y la experimentación de las plantas mismas y el encontrar atreves de sus usos, sus propiedades curativas y visionarias de la biótica del semidesierto Chichimeca precisamente con este nombre se reconocieron a todos los grupos Wirrarika que habitaran esta zona del norte de la Mesoamérica Septentrional, los chichimecas fueron nómadas y cazadores por excelencia su forma de vida fue de una basto conocimiento de su medio y de su hábitat y el cactus del peyote su manjar como lo describió Fray Bernardino de Sahagún en el S.XVI en su célebre Historia General de las Cosas de la Nueva España:

“Hay una hierba como una tuna de tierra que se llama Peyotl es blanca y se encuentra en el norte del país, los que la comen y beben ven visiones espantosas o irrisibles, dura esta borrachera dos o tres días y después se quita, es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro”.

Estos mencionados Chichimecas de las tierras norteñas se les ubica con este genérico que agrupo a diversos grupos étnicos habitantes de toda la región de Aridoamérica y parte de Oasisamérica, fueron grandes cazadores de y muy diestros en el arco y la flecha, el peyote les daba fuerza y resistencia física consumiendo el cactus perseguían a los venados hasta darles muerte y el peyote los ayudaba para resistir las largas jornadas de cacerías, de ahí la asociación del Venado y el peyote como una simbiosis uno con el otro, dentro de los Wirrarikas es el Hermano Mayor que salió del Mar y fue cazado haya en Wirikuta y de sus huellas nacían los hikuri o divinos cactus.

Cada grupo creo su propia mitología en torno a la asociación del peyote con el venado y la cacería, como un antiguo mito chichimeca que narra que dos cazadores estaban compitiendo para ver quién podía lanzar mas lejos sus flechas y el que llego más lejos encontró el peyote flechado como si fuera un venado. Esta simbiosis cultural aparecerá en lugares tan distantes de los desiertos norteños donde vive la cactácea como la Ciudad Sagrada de Monte Alban en Oaxaca en donde se encontró una pipa con la figura de un venado con un peyote en el ocico.

Los diversos y escasos vestigios del uso del peyote en grupos de Aridoamérica y su extensión a los mesoamericanos nos da muestra de la amplia extensión del uso de la cactácea desde tierras norteñas hasta el Sur mesoamericano, lo cual nos muestra el importante intercambio comercial y cultural que existió por los diversos grupos que habitaron a lo largo y ancho del Anáhuac. El nombre mismo de la planta es un nauatlismo que deriva de la palabra Peyotl y que quiere decir el capullo o la esencia de algo que esta guardado o protegido, los pueblos nahuatlatas lo asocian al pericardio del corazón de ahí que también lo consideraban una medicina para el corazón y la regulación cardiaca entre otras propiedades dentro de la medicina tradicional indígena.

Esta extensión del uso de la cactácea del peyote por todo el desierto chihuahuense o la Gran Chichimeca Tlale o Tierras de los Chichimecas, hasta el sur de Mesoamérica como lo demuestra esta pipa de Monteaban y su amplia distribución en la región del Occidente en los estados de Jalisco, Colima y Nayarit en donde se resguardo gran parte del conocimiento y cosmovisión sobre este singular cactus grupos como los Nayari-Cora, los Tepehuanos y los Huicholes guardaron los saberes ancestrales del uso de la cactácea y sus relaciones simbólicas ya no solo con el Venado como la criatura cazada si no con el ciclo sagrado del Maíz al que unieron en una trinidad sagrada de Peyote-Venado y Maíz, la cacería se convertiría en la acción para la ofrenda sagrada y el peyote el vinculo divino para traer la lluvia atreves de la danza sagrada o del Mitote.

Este vínculo sagrado de la Cacería, la recolección ritual del Peyotl, Hikuri, Jiculi, Huatari, Kamaba y los diversos nombres con los que se le conoce y se le conoció al peyote, algunos de ellos ya se perdieron para siempre al desaparecer las lenguas autóctonas de diversos grupos que se fueron con ellas por la invasión del colonialismo Hispano. En este Rito Peyotero perduro la ritualidad asociada al ciclo agrícola del Maíz, así lo continúan preservando los Wirrarikas de la Sierra Madre Occidental. Es en esta región del Noroeste donde se logró preservar el rito del complejo cultural del peyote-venado y maíz.

La Invasión Colonial a las tierras Norteñas de la Gran Chichimeca fue avasallando, dispersando y segregando a los diversos grupos de este basto territorio del desierto chihuahuense, que opusieron una férrea lucha de resistencia durante diversos periodos de los siglos XVI,XVII XVII y hasta el XIX, las llamadas guerras chichimecas, comanches y apaches que fueron episodios de resistencias indígenas ante la invasión de los colonos Tierra Adentro, estableciendo la ruta de las Minas desde la Cd de México a Santa Fe en Nuevo México, por todo este territorio resistieron los pueblos y tribus de Chichimecas Peyoteros . El uso de la cactácea fue duramente perseguido durante la Colonia muestra de ello es el edicto de 1620 donde se prohíbe el uso de la misma por el Santo Oficio de la Inquisición ya que su uso durante la colonia fue muy amplio y diverso, el uso y el culto al sagrado cactus no dejo de utilizarse, los pueblos y tribus norteñas no lo dejaron muestra de ello es que en el siglo XIX tras una dura y cruenta guerra de los Estados Nacionales Norteamericano y Mexicano contra los Rebeldes Apaches Chiricahuas, Lipanes , Mezcaleros y Comanches quienes fueron de los principales grupos difusores del peyotismo entre las diversas tribus de Norteamérica, que durante la Segunda Mitad del S.XIX promovieron la creación de la Iglesia Nativa del Peyote en Oklahoma a donde habían llevado la mayor parte de reservaciones indias ahí surge esta posibilidad de continuar con el culto y la espiritualidad indígena con el uso del peyote, fue un líder comanche Quanah Parker quien promovió y lucho por los derechos espirituales de los nativos en las reservaciones y poblados de concentración de indios como los occidentales llamaron a los pueblos de indios, este logro que se llego a consolidar a finales del S.XIX, se extendió por todos los pueblos y reservaciones de todos los EUA a donde se supo de las proezas y las propiedades sagradas y medicinales del Peyote lo que hizo que cada vez mas grupos lo incluyeran en sus ritos y ceremonias ya para mediados del S.XX el peyotismo estaba bien difundido y durante la segunda mitad del S.XX termino de difuminarse no solo por los EUA si no hasta Canadá.

A partir de los Años 80s y 90s del S.XX se comenzó a extender el Culto del Peyote por más grupos indígenas y Mestizos que atreves del Movimiento Indígena Americano y del Resurgimiento Autóctono se llevo a mas lugares y algo que es importante mencionar la incursión en México de las ceremonias peyoteras a la usanza de la Iglesia Nativa de Norteamérica, que ahora en este S.XXI han tomado fuerza y mayor numero de adeptos con una alianza entre nativos americanos, mestizos e indígenas mexicanos que dan una nueva posibilidad de espiritualidad indígena y ecuménica que requiere de replanteamientos legales de libre culto y del uso del cactus sagrado de manera sustentable.

 

David Velázquez Romo

David Velázquez Romo

Promotor Cultural

David Velázquez Romo (Mazatl) es Promotor Cultural y terapeuta en medicina tradicional mexicana. Ha dirigido casas y centros culturales en el Estado de México (1989- 2002) desde donde impulsó diversos proyectos de recuperación de prácticas tradicionales de herbolaria y medicina tradicional, a través de talleres y cursos de capacitación con médicos tradicionales, creando grupos de estudio y revalorización de los saberes ancestrales de plantas y baños curativos de Temazcal en la Región de los Volcanes. Participó activamente en las fiestas nacionales de la planta medicinal con Tlahulli A.C., así como con la Academia Mexicana de Medicina Tradicional en diversos foros y congresos. Cursó un diplomado en Medicina Tradicional Mexicana por la Universidad Autónoma de Chapingo, donde ejerció como docente titular del Diplomado (2002-2004). Es impulsor de la enseñanza de la Medincina Tradiconal y la Cultura del Anahuac, ha desarrollado e impulsado diversas iniciativas con distintos médicos y terapeutas tradiconales indígenas desde la organización a la cual pertenece: Ameyaltonal A.C. Salud-Cultura y Tradición. Ha realizando trabajo de interculturalidad entre grupos nativos y chicanos en los EUA y en México a través de los intercambios interculturales ceremoniales de danzas autóctonas y ceremonias de medicina de Peyote de la Iglesia Nativa. Ha creado y gestionado el Proyecto museográfico de las culturas de un cactus sagrado que evoca la historia etnográfica del uso del peyote entre los pueblos indigenas y mestizos de México y EUA. Impulsa la creación del Centro Ceremonial Ecológico y Cultural Wirikuta Huachichiztlan en el Altiplano Potosino.